sábado, 11 de diciembre de 2010

Escenarios de la Educación Ambiental: cultura y ciudadanía

El concepto de cultura ecológica ha sido utilizado comúnmente en el campo de la educación ambiental, cuando ésta es concebida como una práctica socio-cultural. La historia nos muestra que al inicio las discusiones acerca del tema fueron sobre sus significados, y no sobre sus implicaciones prácticas. Se asumió como un proyecto político que no atenuó los problemas ambientales, ni mitigó el impacto ambiental de un modelo desarrollista, solo tuvo una transformación cualitativa en la conciencia social. El concepto de cultura ecológica ha estado presente dentro del discurso de la Educación Ambiental en dos sentidos: en relación con una falta de cultura o pérdida de patrones culturales más amigables con el ambiente, tanto en el medio urbano como rural; y el otro orientado a la adquisición de representaciones, comportamientos, actitudes, hábitos y valores tendientes a propiciar una mejor relación con el medio. Este planteamiento se asocia con los esfuerzos para articular la educación ambiental con la educación cívica, con la formación de una ciudadanía ambientalmente correcta (González-Gaudiano, 2007).

Es imposible intentar entender al hombre, la naturaleza y el mundo, al margen de las propias construcciones de significados, ¿Para qué salvar el mundo, si su salvación no tiene significados para la gente? (González-Gaudiano, 2007).

El concepto de ciudadanía ambiental ha sido sumamente polémico, utilizado y abandonado a través de la historia. Recientemente rescatado por el lenguaje sociológico y político, pretende incorporar las exigencias de justicia y de pertenencia comunitaria. El concepto de ciudadanía ambiental puede ser estudiado por varias tradiciones intelectuales, las más conocidas corresponde a la tradición socio-histórica y al pensamiento liberal, esta última asume que el ciudadano tienen igualdad de derechos frente al estado y la tradición histórica sociológica define a la ciudadanía según el contexto histórico, económico y cultural desde donde adquiere significados (González-Gaudiano, 2007).

El Programa de Comunicación y Educación para una Ciudadanía Ambiental para América latina y el Caribe (PNUMA-GEF), tiene entre sus objetivos elevar la conciencia pública sobre la biodiversidad, la capa de ozono, el cambio climático y las aguas internacionales, mejorar las capacidades de las redes participativas y establecer compromisos para realizar actividades voluntarias que permitan operacionalizar los instrumentos internacionales.

Un ejercicio crítico de la ciudadanía, requiere no sólo la capacidad para resolver problemas o de manejarse apropiadamente en el debate público, sino que implica una capacidad de interpretar y comprometerse con valores que promuevan una ciudadanía que apunte “hacia la construcción de nuevas sensibilidades y relaciones sociales que no permitiesen que en la vida cotidiana surgieran intereses políticos que diesen apoyo a las relaciones de opresión y de dominio” (Giroux, 2003).

La educación para la ciudadanía debe estar enmarcada dentro de una política ambiental y cultural, debe verse como un proceso donde la formación del ciudadano fecunda las relaciones entre nosotros y con el medio, dentro de un entramado complejo de relaciones (González-Gaudiano, 2007).

Bibliografía

González-Gaudiano, E. (2007) Educación Ambiental: trayectorias, rasgos y escenarios. Colección Desarrollo Sustentable. UANL, IINSO, Plaza Y Valdés, editores, México.

Giroux, H. (2003) Pedagogía y política de la esperanza. Teoría, cultura y enseñanza. Amorrortu editores, Madrid.

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